25/8/16

La Realidad Y La Fantasía En El Trauma De Seducción Por Un Adulto


Freud sostiene que tanto en las neurosis traumáticas como en las neurosis de transferencia (neurosis histérica, neurosis fóbica y neurosis obsesiva) los pacientes se encuentran fijados al trauma y que por este motivo se repite el fragmento de la vida que fue penoso.
Define al trauma como una cantidad de excitación que excede la capacidad del sujeto para controlarla y derivarla psíquicamente y, respecto de las neurosis traumáticas, señala que ante un suceso se produce una afluencia tal de excitación que el aparato psíquico no puede tramitar las excitaciones según el principio de constancia. Por este motivo, este aflujo de excitación obliga al aparato anímico a realizar una tarea que está más allá de este principio y que consiste en ligar la excitación de forma que sea posible la descarga. La repetición en los sueños en que el sujeto revive la situación traumática es atribuida a la compulsión de repetición.
Con respecto a las neurosis de transferencia Freud le va a dar dos tiempos a la acción del trauma: un primer momento es en la sexualidad infantil y el segundo momento es posterior a la pubertad. En una primera escena, llamada de seducción, el niño sufre una tentativa sexual por parte de un adulto sin que esta escena sea penosa cuando transcurre. La primera escena se tornará penosa con posterioridad a la pubertad y a partir de una segunda escena que la evocará por algún rasgo asociativo confiriéndole un valor traumático. Lo traumático no es la escena misma sino su recuerdo, y es por este motivo que Freud va a decir que las histéricas sufren de reminiscencias.
También con respecto a las neurosis de transferencia, en una primera época Freud consideraba al trauma como un hecho acontecido, suponía que sus pacientes habían experimentado determinadas situaciones que provocaban el trauma. Estas situaciones eran de carácter sexual y el trauma era el de seducción, pero con posterioridad a esto le escribe una carta a Fliess en donde le dice “mis neuróticas me mienten”.
Freud se encuentra con que lo traumático no tiene que ser un hecho que haya ocurrido necesariamente, sino que lo traumático puede ser una fantasía, y es entonces cuando le otorga veracidad a la mentira: estas mentiras tenían realidad psíquica, no importaba si el hecho hubiera o no acontecido, lo que importaba era el valor de verdad de estas fantasías y el efecto que tenían en sus pacientes. Un hecho o una fantasía cobra brillo a partir de lo actual, es decir que algo pasó, pensó o imaginó durante la infancia y cuando en la actualidad de la vida adulta acontece algo que se liga asociativamente con la escena anterior, la primera se torna traumática. Lo que hace el factor desencadenante es encadenar algo que había quedado, y no se trata necesariamente de un acontecimiento real.
El concepto de realidad psíquica refiere a una realidad regida por el deseo, y a partir de que Freud se encuentra con estas “verdades falsas” también se encuentra con que hay determinadas fantasías que se repiten y a las que llama fantasías primitivas, originarias, primordiales o protofantasías, entre las cuales se encuentra la fantasía de seducción por un adulto que responde al enigma del origen de la sexualidad.
Si bien la realidad psíquica refiere a lo que es una verdad de ese sujeto, resulta obvio que fantasía y realidad no pueden homologarse fuera de un contexto terapéutico, y menos aún en un contexto judicial en el que un otro termina involucrado ya no en una escenificación de deseo sino en una acción delictiva.
De acuerdo a la Ley 25.852 que introdujo en el Código Procesal Penal de la Nación con el art. 250 bis el procedimiento de Cámara Gesell, los menores de hasta 16 años deben prestar su declaración una única vez, la cual debe ser grabada en audio y video, con la finalidad de evitar la posibilidad de que se produzca una revictimización originada en múltiples declaraciones e interrogatorios. La entrevista debe ser realizada exclusivamente por profesionales de la psicología, específicamente por los peritos psicólogos oficiales que integran el Cuerpo Médico Forense en el ámbito de la justicia nacional o las Asesorías Periciales Departamentales y Cuerpos Técnicos Auxiliares en el caso de la jurisdicción provincial. Tanto la defensa como la querella o particulares damnificados pueden designar peritos de parte, quienes siempre se encontrarán en el recinto contiguo al consultorio donde se realiza la entrevista al niño, y por lo tanto podrán seguir el desarrollo del relato que la supuesta víctima realice.
En lo que refiere específicamente a las entrevistas destinadas a la investigación de abuso sexual de menores, es de primordial importancia que la misma sea realizada conforme a un protocolo desarrollado con esta finalidad como el del NICHD, el cual constituye un instrumento capaz de reducir a un mínimo la posibilidad de inducciones y sesgos en los contenidos obtenidos, los cuales también deberán ser analizados de acuerdo a la Psicología del Testimonio.
En la tarea pericial de analizar la credibilidad de las declaraciones obtenidas en cámara gesell resulta de importancia fundamental aplicar, por un lado, los criterios de técnicas como el SVA-CBCA, pero sin que esto signifique dejar de tener en cuenta aquellos recursos con los que también se puede llegar a un mejor discernimiento respecto de una verdad real.
Esta tarea tiene que ver con poder escuchar diferencias y con tener presente que en una neurosis traumática es el mismo trauma el que posee la parte determinante en el contenido de los síntomas. Así como Freud le da dos tiempos a la acción de un trauma, también señala que existe una relación de complementariedad entre esos dos momentos y que, en el caso de las neurosis infantiles, no hay un diferimiento temporal y la enfermedad se contrae como consecuencia directa de la vivencia traumática.
Estas diferencias remiten a las que también surgen en la clínica de lo traumático: cuando en las neurosis de transferencia se produce una emergencia de un sueño de angustia el sujeto asocia en análisis y por lo tanto se lo puede trabajar como cualquier otro sueño. La presencia de angustia insta al trabajo en análisis y puede verse que muchas veces el paciente está esperando el momento de la sesión para contarlo y elaborar esto que se presenta en su sueño. En el caso de los sueños propios de las neurosis traumáticas no hay asociaciones, siempre aparece lo mismo: el sujeto lo refiere directamente a la vivencia traumática que ha atravesado.

Bibliografía de Referencia:
Freud, Sigmund, Obras Completas
Laplanche y Pontalis, Diccionario de Psicoanálisis
UAJFK – Psicopatología I, Psicología Profunda I, Psicología Clínica.

Esta obra cuyo autor es Lic. Germán G.De Stéfano está bajo una licencia deReconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional de CreativeCommons.
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18/8/16

Los Peritos Oficiales y Los Prejuicios

Quienes debemos actuar como peritos de parte en causas por diversos delitos, muchas veces nos encontramos con peritos oficiales que son efectivamente capaces de dejar a un lado cualquier posible prejuicio, y siendo esto tan válido independientemente del delito y de los antecedentes del imputado de que se trate.

Es de esta manera que pueden llevar a cabo su tarea de una forma objetiva y en un marco de cordialidad y respeto hacia todos los profesionales que se encuentran interviniendo en la causa.

En lo que refiere específicamente a los peritos, el código procesal promueve que exista una comunicación entre ellos, ya que el acto de suscribir el informe oficial en coincidencia o en disidencia también implica un encuentro y un diálogo.

Pero en otros casos lo que puede verse es precisamente la posición contraria, prejuiciosa y oposicionista, y el destrato hacia los profesionales que actúan por la defensa, ya sean éstos abogados o peritos.

Existen muchas señales que no deben pasar inadvertidas ni deben ser consideradas como acontecimientos puramente accidentales. Acciones y omisiones que dan cuenta de que un perito oficial ha llegado con una “teoría” y que probablemente sólo desee confirmarla.
Para dar un simple ejemplo, basta con mencionar que hay peritos oficiales que no saludan a los abogados ni a los peritos, o que retiran abruptamente la mano y amplían la distancia física apenas toman conocimiento de que se encuentran frente a los profesionales de la defensa.

Si bien es cierto que existen causas e imputados por delitos que son capaces de producir una mayor resonancia emocional que otros, un perito oficial no debe permitir que estas particularidades interfieran con su tarea, y en algunos casos hasta el extremo de hacerlos parecer peritos de la querella más que peritos oficiales.
En algunas causas por delitos sexuales cometidos en perjuicio de menores de edad pueden verse actitudes que llaman la atención de los peritos de parte y que son reveladoras de una importante falta de objetividad.

Unas líneas más arriba hablábamos de la posibilidad de que se observaran diversas señales que no deberían pasar desapercibidas, y en este mismo sentido pueden mencionarse las actitudes y comentarios que buscan la complicidad del perito de parte para que no se formulen más preguntas a un menor que se encuentra declarando en cámara Gesell.

El perito de parte no puede dejarse intimidar ni manipular por un perito oficial que, consciente o inconscientemente, procura confirmar una teoría preconcebida sobre un caso. Indicaciones tales como “¿Usted como perito de parte debería decirle al Dr. (por el abogado defensor) que…” obligan a una respuesta que desarticule la intención subyacente de imponer una visión subjetiva a quienes se encuentran presentes. Lo saludable será una respuesta que le haga saber que lo único que debería hacer uno como perito es el trabajo para el que fue designado y que eso es precisamente lo que se encuentra haciendo.

Tampoco pueden ser admitidas inquisiciones tales como “¿Pero Ud. conoce al imputado?”, ya que esto es irrelevante cuando un menor declara respecto de un posible abuso o violación, y no hace más que dar cuenta de un probable preconcepto relativo a que, si un sujeto posee determinados antecedentes, el relato de los acontecimientos que se investigan necesariamente debe ser verosímil en todas sus partes.

Seguramente los lectores podrán agregar muchos otros indicadores de la ausencia de una debida imparcialidad y objetividad por parte de un perito oficial, pero en este artículo no puede dejar de mencionarse que también es posible que se intente presentar el informe oficial omitiendo convocar al perito de parte por medio de insólitas justificaciones, o que se lo convoque sólo un par de horas antes de enviar el informe al juzgado.

Si bien en estos casos el juez podrá intimar al perito de parte para que presente su informe, los tiempos serán breves, al tiempo que no parece fácil acreditar que la demora ha sido ajena a la responsabilidad del perito.

En definitiva, creo que es importante destacar que como peritos de parte debemos estar siempre atentos a todas estas cuestiones, ya que las mismas podrán también expresarse en una metodología inadecuada como así también en conclusiones infundadas y obtenidas a partir de una visión parcializada de la realidad que se evidenciará en una arbitraria selección de los contenidos analizados.



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