28/8/17

Psicodiagnósticos y Pericias Médicas


Cuando en una demanda se ofrece una prueba pericial médica que incluye puntos de peritación que buscan determinar la existencia de un daño psíquico en la víctima como consecuencia del hecho que ha dado origen al juicio, debe tenerse en cuenta que el especialista designado tendrá que solicitar la realización de un psicodiagnóstico como estudio complementario, para luego presentar su dictamen en la causa. Este psicodiagnóstico, realizado por un profesional de la psicología, deberá ser administrado y evaluado con el mismo rigor técnico y detalle que una pericia psicológica y las conclusiones deberán encontrarse adecuadamente fundadas en los resultados parciales obtenidos a lo largo del proceso. La existencia de una única pericia en autos y la actuación del psicólogo como profesional ubicado por fuera del proceso determinan especiales cuidados en la tarea a realizar, ya que nunca debe perderse de vista el sentido y la finalidad del examen que se le requiere. Dentro de lo posible, el psicólogo tratará de anticiparse a las posibles preguntas que se formularán al perito médico designado en el momento de los pedidos de explicaciones, ya que debe tenerse en cuenta que es de gran importancia proporcionar al médico un informe final que no sólo le proporcione un diagnóstico y un valor de incapacidad, sino también los recursos para responder a las habituales preguntas de los letrados. De otra manera, el perito designado podrá encontrarse con serias dificultades al responder sobre estudios realizados por otro profesional, quien por no haber sido designado en las actuaciones, tampoco podrá responder por sí mismo a ningún cuestionamiento. Muchas veces estos estudios son realizados en hospitales públicos, donde no suelen encontrarse profesionales con experiencia en el ámbito de la psicología forense y donde, además, los instrumentos diagnósticos y el tiempo dedicado a la tarea son escasos. Frecuentemente el informe constará únicamente de una evaluación clínica realizada por medio de una breve entrevista y no habrá una evaluación de incapacidad. El Servicio de Salud Mental y el Hospital cumplirán con la formalidad de la tarea que se le ha encomendado, pero el resultado será un punto débil donde seguramente podrá atacarse el dictamen del perito designado con los consecuentes riesgos. Si bien la “garantía de credibilidad” proporcionada por los sellos oficiales otorga cierta consistencia, un pedido de explicaciones formulado con un asesoramiento profesional puede comprometer seriamente el valor de los procedimientos y conclusiones. Por otro lado, la importante demora hasta la evaluación no solo resulta antieconómica desde el punto de vista del proceso judicial en curso, sino también en la posible disminución de la gravedad del cuadro clínico que presenta la víctima. Aun en los casos en que se solicita la designación de un perito médico legista, o se solicita un perito médico traumatólogo y un psiquiatra, siempre es aconsejable el ofrecimiento de prueba pericial psicológica. Las características propias del proceso psicoadiagnóstico, la objetivación de las conclusiones mediante la administración y evaluación de técnicas con aspectos psicométricos y proyectivos, harán posible que elementos diagnósticos que pueden pasar inadvertidos durante la observación y la evaluación clínica propias del examen médico cobren un valor de importancia en el momento de corresponder el cuadro clínico con los valores de incapacidad considerados en los baremos.


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26/8/17

Daño Psíquico: ¿Preinforme o Consultor Técnico?


Tal como se señaló en entradas anteriores, ambos recursos son de gran utilidad en lo que refiere a tratar de asegurar resultados correctos en la prueba pericial que va a producirse en una causa.
Un diagnóstico inadecuado o un incorrecto establecimiento de la gravedad y el curso del trastorno existente terminarán en un dictamen que no estará mostrando en el expediente la realidad de ese sujeto que es la víctima. Revertir el resultado de una pericia desfavorable no será una tarea sencilla ya que, aún cuando las observaciones que se puedan realizar tengan un adecuado fundamento, las conclusiones elaboradas por el perito oficial tenderán a prevalecer en virtud de que su designación supone una imparcialidad que no tiene la parte interesada en el resultado de la prueba. Aún en el caso de que las conclusiones no se encuentren debidamente fundadas, o en el caso de otros errores groseros y evidentes que hagan que la pericia oficial se tenga por no presentada, se devuelva al profesional y se designe un nuevo perito, el tiempo (procesal y real) que se perderá podrá también producir toda una gama de pérdidas posibles.
¿Preinforme o Consultor Técnico? Ambas opciones son válidas. Aún cuando las conclusiones a las que arribe el perito oficial designado tendrán, salvo raras excepciones, prevalencia sobre las conclusiones elaboradas por el consultor técnico y sobre las posibles objeciones de la parte que no ha resultado favorecida en el dictamen, ésto no representará un obstáculo si desde el inicio se tiene presente que la tarea fundamental es la de lograr que el perito designado arribe a conclusiones que reflejen claramente la realidad del peritado.

Para ello, probablemente, lo más adecuado es que el perito, en el momento de analizar el expediente, encuentre un estudio que le permita saber, con anticipación, lo que sucede en la psiquis del sujeto que debe examinar. No es lo mismo una evaluación realizada a un sujeto conociendo únicamente lo que se enuncia en el capítulo de los “hechos” de una demanda, que realizarla habiendo conocido el desarrollo y conclusiones de un psicodiagnóstico previo debidamente elaborado y fundamentado. Muchos errores y omisiones posibles se evitarán, ya que la inscripción de estos datos en la memoria del profesional designado lo mantendrá alerta durante la administración y evaluación del psicodiagnóstico que conducirá a su dictamen. De la misma manera, preguntas susceptibles de evaluar manifestaciones clínicas de relevancia diagnóstica pueden ser involuntariamente omitidas por el perito, no obstante lo cual el examinado podrá recordar de su primera evaluación y muy probablemente proporcionará las respuestas dentro de la entrevista semidirigida que se le administre para la pericia.
Podrán surgir algunas diferencias, principalmente originadas en el tiempo que haya transcurrido entre ambas evaluaciones, pero lo usual es que estas diferencias sean mínimas dado que por lo general se trata de cuadros clínicos de curso crónico y de pacientes que no han accedido a ningún tratamiento psicoterapéutico.
Si bien la fatalidad existe y la última garantía nunca puede tenerse en ningún ámbito de la vida, hay recursos disponibles que acercan la posibilidad de conocer la realidad de un sujeto que no debe ser víctima dos veces. La primera ya no puede evitarse; la segunda, relacionada con que pueda desconocerse lo que le sucede, sí.


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